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Paula Andrea Salazar LaTata

Modelo Plussize Colombiana. Activista en pro de la apropiación del Cuerpo. Conferencista. Vivo la vida con Actitud, convicción y Amor Apasionada por el modelaje, el arte, la moda y las relaciones publicas #MeAceptoMeCuidoMeQuiero #VivirSinEtiquetas

¡Gordas Vs. Flacas!!!  ¿Están hablando en serio?

Me pregunto si es en serio esto de “Gordas Vs. Flacas” que nos han vendido durante tanto tiempo, y lo hago porque este tema constantemente nos limita y nos lleva a un estado emocional lleno de dudas e insatisfacciones con nuestros cuerpos y con la manera en la que vivimos, siendo esto, absolutamente dañino para nuestra autoestima y amor propio.

Para serles honesta, no entiendo desde cuando le apostamos a esa necesidad de vivir en una constante competencia entre nosotras, no sólo en el ámbito profesional sino en lo que intuitivamente construimos desde lo emocional.  No es una novedad para ninguna de nosotras, que el Ser Humano es crítico por naturaleza y siempre está en busca de su evolución. Somos energía pura y estamos en constantes cambios, sobre todo en estas épocas en la que la inmediatez hace parte de nuestras vidas y entre otras cosas, deslegitima nuestra esencia y ese ADN que vive en cada una de nosotras y que nos hace irrepetibles. Sin embargo, nos vemos en una constante búsqueda por “ENCAJAR” dentro de los estereotipos sociales, morales, religiosos, culturales etc., y es justo allí donde caemos en el juego de considerar que, en la mayoría de las ocasiones, los cuerpos delgados son sanos y los cuerpos grandes no lo son; y definitivamente no hay nada más equívoco que ello,  sobre todo en la actualidad donde el “riesgo” a enfermar o padecer un trastorno alimenticio se presenta como una constante en nuestras vidas, sin importar si somos gordos o delgados y es por ello que determinar aquello que constituye la “salud” se vuelve una tarea cada vez más etérea. Ciertamente, definir la salud ha sido siempre una tarea difícil.  

La Organización Mundial de la Salud (OMS), por ejemplo, define la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” (Preámbulo de la Constitución de la OMS).  Es exactamente este bienestar el que debemos buscar en pro de un equilibrio físico, emocional y espiritual desdibujando la loca idea de seguir hablando de: “Gordas Vs. Flacas” y a su vez librando una lucha en contra del acoso (bullying) y la segregación o violencia aspectista.

Múltiples estudios alrededor del mundo han demostrado que cada cuerpo es un universo medicamente irrepetible y aunque los avances de la ciencia nos permite modificar nuestros cuerpos, las razones por las cuales los metabolismos difieren se debe a ese tan mencionado ADN que nos caracteriza, y es precisamente ese ADN el que le da sentido a las razones por las cuales un cuerpo sano no necesariamente se ve delgado, o uno enfermo se ve gordo.  -En este punto debo hacer un paréntesis importante para aclarar que no hago ninguna apología a la gordura, al sedentarismo o a los malos hábitos alimenticios; por el contrario quiero generar inquietudes acerca del cómo estamos MIRÁNDONOS en el espejo, cómo estamos cuidándonos y cómo estamos percibiendo nuestra vida a partir de la aceptación de nuestros cuerpos en su infinita diversidad y belleza-

Uno de los riesgos más grandes que corremos al seguir interpretando nuestra salud a partir de como luce nuestro cuerpo, sin tener un diagnóstico médico, son los desórdenes alimenticios (anorexia, bulimia, obesidad mórbida entre otros) que cobran cada vez más vidas, empezando a deteriorarnos desde lo emocional y psicológico hasta llegar a lo físico. 

Hace unos meses conocí a una chica que asistió a una de mis conferencias. Salomé* es una chica muy joven y de contextura delgada, quien me sigue desde hace un par de años en mis redes sociales y me decía cuan identificada se sentía con todo lo que menciono en mis publicaciones y en mis charlas, porque aun siendo tan delgada había sufrido los mismos temores, angustias exclusiones y señalamientos que sufríamos las mujeres de talla grande o gordas y debido a dichas presiones, había cometido el gran error de someterse a dietas extremas que generaron secuelas a todo nivel en su vida. Así que hablando con ella, ratifiqué una vez más la importancia de quitarle las etiquetas a los sentimientos, quitárselas a las personas y dejar de lado los juzgamientos o señalamientos a priori;  una vez más sentí que lo más sano para una persona es dejar de lado la necesidad de querer ver a los demás siguiendo un estereotipo especifico que satisfaga nuestros deseos, para de esta manera complacer nuestro delirio de superioridad humana; una vez más aprendí que la próxima vez que vaya a emitir un juicio ante el aspecto de una persona, me detendré un minuto y pensaré si mis palabras edificarán o destruirán la vida de esa persona, porque las palabras que se dicen, marcan el alma para bien o para mal, y sin temor a equivocarme puedo asegurarles que detrás de cada cuerpo existe una historia, existe un proceso emocional, existe una deconstrucción que nos lleva a abrazarnos y aceptarnos desde el amor y el perdón hacia ese cuerpo que tantas veces lastimamos en aras de lucir como aducimos, lo exige el entorno.

Hablando de esto…, no les ha sucedido que sienten que con cada comentario que reciben, acerca de sus cuerpos, algo en ustedes se marchita?  A mí sí me ha sucedido, y muchas más veces de las que quisiera aceptar.  En muchas oportunidades, me he esforzado por ser delgada (y ha sido en vano, porque soy una mujer de contextura gruesa, así que decidí no ir en contra de la natura), sin embargo en esas oportunidades escuchaba muchas voces a mi alrededor diciéndome : “Seguramente delgada no te vas a ver atractiva”, otros tantos decían: “si adelgazas con seguridad te vas a ver mucho más joven”  y algunos más decían: “es mejor ser gordita por que las flacas no tienen gracia”; así que mi cabeza rondaba entre ese sin fin de opiniones y no me encontraba identificada con ninguna de ellas.

Tengo que confesarles que perdí mucho tiempo reencontrando el por qué quería verme al espejo en otro cuerpo y tristemente le huía al reflejo de mi cuerpo real, así que trataba de llenar esa insatisfacción complaciendo a los demás… ese era el camino “más fácil”, pero, ¿Realmente lo fue? , NO. Y lo digo así con letra mayúscula porque no hay nada más vacío que pretender ser otra persona para complacer a los demás, tanto así, que ello te lleva a un punto sin retorno donde ya no disfrutas ser quien eres y donde te llenas de inseguridades y miedos al apostarle a reencontrarte contigo misma, así que un día, después de un largo recorrido entre dudas y certezas, decidí decirme: Me Acepto, Me Cuido, Me Quiero y hacer de ello un mantra diario en el que me reconozco como la mejor versión de mi misma al mirarme en el espejo. 

Decidí que vivir en un cuerpo grande y curvilíneo no me llevaría nunca más al desespero de sentirme enferma, fea o menospreciada, porque definitivamente había entendido que la responsabilidad de mi vida es mía y no de las personas que transitan en mi entorno; así mismo entendí que debía hacer un alto en el camino y dejar de compararme con otras mujeres y quitarle peso a ese negativo habito de sentir que estamos compitiendo “Gordas Vs. Flacas”, porque la subjetividad de la belleza y la diversidad de los cuerpos jamás nos pondrá en el mismo lugar a todas, y saben por qué? Porque cada una de nosotras vibramos en frecuencias diferentes durante cada etapa de nuestras vidas y la actitud que tenemos frente a esas etapas nos hace absolutamente irrepetibles.

La presión social y de los medios de comunicación nos empujan incesantemente a pretender cumplir con los estereotipos impuestos, queriendo vivir en un cuerpo diferente al que tenemos, haciendo realmente difícil apropiarnos de nosotros mismos, es por ese motivo que quiero dejarles la siguiente inquietud a cada uno de los lectores de la REVISTA VEO PLUSS.

¿Qué nos asegura que si logramos alcanzar ese estereotipo “PERFECTO” al que nos invitan a llegar, ¿Seremos felices?

Por ahora sólo puedo decir que no importa si somos delgadas o gordas, altas o bajas, negras o blancas, indígenas o mestizas, lo realmente importante es tener claridad de quiénes somos y cuan honestas somos con el amor que nos tenemos, con la aceptación del cuerpo que profesamos, y de la actitud y fuerza que le imprimimos a nuestra vida para alcanzar las metas propuestas, viviendo en un cuerpo sano tanto física como emocionalmente.

Paula Andrea Salazar LaTata

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